20 motivos para que un padre contrate a un detective privado que siga a su hijo

18/09/2013

20 motivos para que un padre contrate a un detective privado que siga a su hijo

La opción de contratar un detective privado que siga a un hijo puede parecer exagerada pero a veces, según los expertos, es una manera óptima de empezar a solucionar un problema familiar en sus inicios. Según Francisco Gras, fundador de la Escuela de Familia www.micumbre.com y autor de los veinte motivos para contratar a estos profesionales, algunos de estos ejemplos «son simplemente banderas rojas de aviso sobre anormalidades juveniles y pudieran no justificar el empleo de los servicios de los detectives privados». Pero otros, prosigue, son motivos graves «que se tienen que solucionar lo más rápidamente posible, por lo que todos los medios lícitos para obtener la información que ayude a encontrar soluciones antes de que sea tarde son pocos». «Se trata de proteger a los hijos, el patrimonio o la salud mental de los padres», concluye. ¿Cómo saber cuando se trata de uno u otro? «Esto dependerá del grado de intensidad o frecuencia de los hechos», responde Gras.

Estos serían, a juicio del editor de www.micumbre.com, los 20 motivos que justificarían la contratación de un detective privado en casa:

1. Cuando los padres temen que la conducta de sus hijos menores de edad, voluntaria o involuntaria, puede traerles consecuencias graves de tener que responder con el patrimonio familiar, por su responsabilidad civil subsidiaria.

2. Cuando los padres preguntan a sus hijos cosas importantes sobre sus actividades y los hijos no contestan o contestan con mentiras o evasivas.

3. Cuando los hijos abandonan la casa, sin dar ninguna explicación y los padres no los encuentran, en los lugares donde deberían o podrían estar.

4. Cuando sufren un grave acoso escolar o «bullying» por parte de sus compañeros, o cuando sus hijos lo realizan, contra otros jóvenes.

5. Cuando los hijos tienen huellas de haber recibido malos tratos, físicos o mentales y los padres, desconocen el origen y los motivos.

6. Cuando los hijos dan respuestas incongruentes evasivas o mantienes profundos silencios, sobre sus preocupantes signos externos, que denotan violencia activa o pasiva, consumo o tráfico de drogas, alcohol, etc.

7. Cuando los hijos pasan muchas horas, desde la salida de la escuela, hasta que vuelven a la casa, sin querer explicar sus actividades. O si pasan los fines de semana fuera de casa, sin querer decir dónde, ni con quien han estado.

8. Cuando aparecen signos se depresión y trastornos emocionales producidos por causas exógenas indeterminadas.

9. Cuando dicen que se van a dormir a casa de un amigo pero los padres comprueban que allí no han ido.

10. Cuando ocurre un embarazo no deseado en hijos menores de edad.

11. Cuando se producen accidentes automovilísticos, agresiones, violencias, con daños físicos o materiales, realizados a terceros o por terceros.

12. Cuando los hijos faltan reiterativamente a la escuela sin ninguna justificación, falsifican las notas de asistencia y los resultados escolares. Los padres no saben donde están, durante esos tiempos y tienen que enterarse.

13. Cuando manejan más dinero del que los padres les dan, para su gastos semanales, gastando mucho en ropas, electrónicos, viajes y sitios de diversión, para lo cual inventan gastos extras, cogen dinero o tarjetas de crédito a sus padres y desaparecen de la casa cosas de valor.

14. Cuando aparecen problemas derivados del mal uso o adicción al Internet, y los padres sospechan que detrás del Internet, hay personas mayores intentando pervertirles.

15. Cuando roban medicinas a sus padres o en las casas de los amigos, para producir drogas,

16. Cuando frecuentan la noche y regresan a la casa en malas condiciones físicas o con síntomas de intoxicación por alcohol o drogas.

17. Cuando se han metido o estén al borde de meterse en problemas que tengan repercusiones de responsabilidad civil, penal o económica.

18. Cuando los padres sospechan que andan con pandilleros o amigos de costumbres delictivas, en sectas o asociaciones peligrosas, bien como miembros, reclutadores o dirigentes.

19. Cuando sufren un cambio brusco en su relación y comunicación familiar, de amistades o de estudios.

20. Cuando aparecen síntomas o huellas de trastornos en su físico y en la alimentación, producidos por la anorexia, bulimia, etc.